Diagrama de temas

  • Presentación de la propuesta presentada de Valores Educativos y Religión

    Propuesta IZAN, ocho aprendizajes para educar en ser persona

    1. Qué es ser persona

    La definición de persona a los efectos de esta propuesta educativa y expresada en su versión más sintética sería la siguiente: ser con capacidad de mejorar. Una definición un poco más elaborada sería la siguiente: ser vivo con capacidad de elegir mejorar y reobrar su realidad existencial a través de sus posibilidades insólitas de toma de conciencia, búsqueda de sentido y amor. Por supuesto, la persona es muchas cosas más; pero esta definición, parcialmente parcial, afecta a una de las características más definitorias de su singularidad. La propuesta Izan responde a esa potencialidad: la persona es capacidad de mejorar.

    Primero, esta definición habla expresamente de mejorar la realidad existencial. Al decir existencial nos referimos a los avatares del vivir más personal y del convivir más relacional. Segundo, esta definición vincula la capacidad de mejorar a tres posibilidades insólitas de toma de conciencia, búsqueda de sentido y amor. Estas tres posibilidades humanas tienen un presupuesto común: la apertura como actitud vital, no encerrarse sobre sí sino abrirse más allá de uno/a mismo/a. (1) La conciencia es apertura porque nos permite auto-distanciarnos. Podemos mirarnos, pensarnos, analizarnos y reobrarnos tomándonos distancia. (2) La búsqueda de sentido es apertura porque nos posibilita ir más allá y más al fondo de nosotros/as mismos/as. (3) El amor es apertura porque nos desvela las posibilidades de nuestro ser relacional y de la entrega en el otro. En definitiva, con esta definición estamos diciendo que nuestra posibilidad de mejorar y reobrar nuestra realidad depende en gran medida de nuestro grado de cierre o apertura a la existencia, al otro, a los otros, a lo otro…

    Los ocho aprendizajes que se ofrecen en esta propuesta responden a la definición de persona que acabamos de hacer, y a sus matices y diagnóstico. Estas ocho referencias leídas en su conjunto encierran también una definición global de persona, o si se quiere una manera de entender qué significa esto, porque se basan en ocho experiencias asentadas en lo más específica y genuinamente humano.

    2. Contenido resumido de los ocho aprendizajes

    ·Cuatro aprendizajes básicos

    1. El aprendizaje de la limitación de la condición humana. Significa educarnos y educar en la conciencia de nuestra realidad limitada. Todas las personas somos transitorias, imperfectas y ni lo sabemos, ni lo podemos todo. Sin consciencia de nuestra limitación radical nos situamos fuera de la realidad. Es mi propia limitación la que me permite entender la de «los otros». Es mi propia realidad la que se convierte en plataforma para acceder al significado profundo de la solidaridad o la dignidad humana. Sin la humildad de la propia limitación, la empatía, el amor o la generosidad son expresión de soberbia o sentimiento de superioridad. La humildad de la limitación es requisito indispensable de la empatía.
    2. El aprendizaje del sentido del agradecimiento. Significa educarnos y educar en la conciencia de nuestra realidad trascendente. Somos limitación; pero no somos solo limitación, somos también trascendencia, capacidad de creatividad limitada pero infinita. Somos capaces de amor, amistad, solidaridad, creación, de dar vida, de apreciar la belleza de la naturaleza o del arte… Estamos rodeados de dones y regalos que nos desbordan, sobrepasan y merecen nuestra expresión consciente de agradecimiento. No podemos acercarnos a la comprensión de la ética de la dignidad humana sin la voluntad de encontrar en lo que nos rodea y en los que nos rodean lo mejor de la condición humana.
    3. El aprendizaje de la escucha de la conciencia. Significa educarnos y educar en la conciencia de que todos los seres humanos tenemos conciencia para elegir actuar éticamente. Ser conscientes de que, salvo patologías, la conciencia siempre tiene a nuestra disposición y en cualquier circunstancia una propuesta ética. Conocer que tenemos diferentes niveles de conciencia y que la respuesta ética se encuentra en el nivel más profundo. Reconocer que a menudo nos hacemos trampas al escuchar nuestra conciencia y nos conformamos con lo que encontramos en los niveles más superficiales. Saber que se puede aprender a escuchar honestamente a nuestra conciencia.
    4. El aprendizaje de la dignidad humana. Significa educarnos y educar en la conciencia de que todos los seres humanos, sin excepción ninguna, tenemos una misma dignidad humana. Nos permite vernos y mirarnos no como meros instrumentos sino como fines en sí mismos porque tenemos capacidad de elegir. Somos merecedores de respeto y sujetos con capacidad para los mismos derechos. El aprendizaje de la dignidad humana implica entender la conexión profunda entre la experiencia de mi propia dignidad y la del resto de seres humanos. La dignidad humana nos permite entrever lo mejor de la persona y nos acerca a su realidad trascendente, nos hace comprender el sentido profundo de nuestra identidad y nos enseña a respetar la de los otros.

     ·Tres aprendizajes instrumentales

    1. El aprendizaje del más del diálogo. Significa educarnos y educar en la conciencia de que el diálogo es herramienta fundamental para vivir y convivir mejor. Es la rama de la que brotan todos los aprendizajes que necesitan del acuerdo: diplomacia, mediación, arbitraje, cooperación, trabajo en equipo, resolución de conflictos, convivencia, negociación… El diálogo es más que una metodología comunicativa, es discernimiento compartido al servicio de la verdad. Busca ensanchar la propia verdad. Dialogar es aceptar que nuestras perspectivas son siempre incompletas, por eso se asienta, al menos al 50%, en la escucha. Dialogar es intentar discernir desde uno/a mismo/a de forma no arbitraria. Es depósito de confianza en el/la otro/a: confiar en lo mejor del ser humano y crear condiciones para que lo mejor del ser humano actúe.
    2. El aprendizaje del más de la empatía. Significa educarnos y educar en la conciencia de la capacidad y potencial de solidaridad que tenemos las personas. La empatía es más que manejar una técnica para saber ponernos en el lugar del otro. Es preocuparse y ocuparse de los demás: sentir, en alguna medida como propio, el sufrimiento ajeno para poder actuar sobre sus causas o efectos. La empatía está en nuestra naturaleza como capacidad que podemos desarrollar y eso significa e implica algo que nos interpela directamente. Necesita autenticidad y diálogo interior y se vincula a cuatro grandes causas de solidaridad: acompañamiento en los sufrimientos, lucha por la igualdad, compromiso por la justicia, e implicación por la paz. El más de la empatía nos hace mejores porque nos sitúa en la humildad, nos sana porque nos da afectividad y sentido a la vida, mejora el mundo porque mejora nuestro mundo, y nos compromete porque nos lleva a la humanización de la solidaridad en la dignidad humana.
    3. El aprendizaje del más de la paciencia. Significa educarnos y educar en la conciencia de que la paciencia es la principal herramienta natural con que cuenta el ser humano para afrontar constructivamente los retos, dificultades y sufrimientos no patológicos. El más de la paciencia es aguante (paciencia pasiva) y constancia (paciencia activa) para afrontar la adversidad. Prácticamente todo en la vida está sometido al riesgo del fracaso si no incorporamos un fuerte componente de paciencia. Implica saber esperar con perseverancia y saber ser constante con esperanza. El más de la paciencia conlleva la promoción de valores, hoy devaluados, pero fundamentales para afrontar la adversidad y cualquier logro constructivo en la vida. En la paciencia pasiva: calma, entereza, o dignidad para saber construir, esperar, padecer o sufrir; y en la paciencia activa: constancia, perseverancia, esfuerzo, abnegación, regularidad, firmeza…

    ·Un aprendizaje fundamental

    Esta propuesta educativa realmente está compuesta de 7+1 aprendizajes. El último es el aprendizaje fundamental del amor. Integra, engloba y da sentido a todo lo anterior. El amor está en la causa, en el proceso y en el resultado. Es don y clave existencial y convivencial. Los primeros siete aprendizajes de esta Propuesta crean condiciones para este: (1) La limitación me enseña la apertura que el amor necesita; (2) el agradecimiento, la confianza en la que reposa; (3) la escucha de la conciencia, me ayuda a elaborar mi conflicto con el amor; (4) la dignidad humana desvela la incondicionalidad del respeto a la persona; (5) el más del diálogo, la autenticidad en la comunicación del amor; (6) el más de la empatía, la entrega desinteresada, y (7) el más de la paciencia, me enseña a perseverar, a pesar de mi torpeza. El amor es clave fundamental para educarnos y educar en ser persona. Es raíz y fruto de este proceso. Nos conecta con un valor superior que todo lo recoge y fundamenta.

    1. El aprendizaje del amor. Significa educarnos y educar en la conciencia de que el amor es el don de la vida para la auto-donación gratuita. Nos hace capaces de una entrega desinteresada que busca el mayor bien. Implica descubrir que el amor es más que sentimiento, es experiencia de ensanchamiento del corazón; y que el amor no es apropiación de lo amado, es experiencia de gratuidad. Amar no es cortar sino dar alas a lo que amamos. El amor interpersonal es la voluntad de promover al otro en cuanto otro. En su desarrollo este aprendizaje nos muestra que el amor es lo más importante entre otras cosas porque es posibilidad de superar la angustia existencial: la confianza del amor supera la angustia de la muerte o esta sepulta el don de la vida. El aprendizaje del amor es percibir que la cumbre humana es darse gratuitamente buscando el mayor bien.

     

    3.Por qué estos y no otros aprendizajes

    ·Desvelan

    Estos aprendizajes son vivencias que toda persona puede reconocer en sí misma. No son lecciones, consignas o preceptos que solo nos vienen de fuera. Son realidades que ya están dentro de nosotros/as. Con ellos no enseñamos, ni inventamos nada, en todo caso, desvelamos lo que ya está dado en cada persona.

    ·Fundan el resto

    Pueden cumplir en la educación la misma función que los colores primarios en la pintura, porque fundan el resto. ¿Cómo entender la necesidad de la paz, la solidaridad, el respeto, la reconciliación, la justicia, la cooperación… si todo ello no se funda en mi propia experiencia de limitación, de lo que me supera, de mi conciencia y de mi dignidad humana, o en mis capacidades de diálogo, empatía y paciencia o finalmente en mi vivencia del amor?

    ·Son compartibles

    Todos los podemos compartir. En estos aprendizajes, encontramos lo más específica y universalmente humano. No son incompatibles con las respectivas identidades religiosas, culturales o de convicción.

    ·Son permanentes

    No se aprenden en un solo momento, no se agotan. Son fuentes a las que retornar una y otra vez. Su enseñanza progresa con la experiencia. Cada nueva vivencia nos permite volver a ellos y a nuevas perspectivas, horizontes y caminos que recorrer para vivir y convivir mejor.

    ·Son globales y concretos

    Son globales porque cada uno de ellos actúa como cabeza de serie de otros aprendizajes asociados al mismo abarcando un ámbito educativo completo; son concretos porque al convertir estos aprendizajes en vivencias personalizadas se siente honda e interiormente la experiencia de un progresivo descubrimiento del sentido profundo de lo que significa ser persona.